domingo, 2 de mayo de 2010


Alguien que me quería mucho me dijo una vez que, a los amigos de verdad, se les reconoce siempre en los tiempos de penurias. Pasan de puntillas, pero sentimos su aliento. No quieren perturbar nuestro silencio o nuestra reclusión, pero se empeñan en que sepamos que están ahí, que no nos dejarán por más que nos pongamos incluso insoportables… Cuando llega la pena de improviso y viste de luto nuestra sombra o esa imagen extraña del espejo, un amigo demuestra lo que vale. No juzga, no se incomoda, sólo abraza el dolor y se bebe las lágrimas.
Me gusta estar ahí si un corazón helado me requiere, si un ser humano extiende sus manos en busca de otras manos. Espero que mis manos tendidas encuentren otras manos dispuestas a lo mismo, más que nada por no perder la fe en aquello que siempre he defendido. Pero si no fuera así, si me quedara sola en una esquina y nadie me ayudara a sostener el peso de mi desolación, seguiría creyendo que mereció la pena creer; creer que aquello que uno ofrece se le devuelve un día, que los abrazos dados no caen en saco roto, que una sonrisa bella puede hacernos el día más hermoso…
En tiempos de penurias uno acaba sabiendo lo que acaso sabía, pero no deseaba ratificar. Decía Machado que es difícil estar a la altura de las circunstancias… pero mucho más difícil es aceptar que uno, sencillamente, no siempre consigue estarlo.

27 comentarios:

El Éxodo dijo...

Nunca dejes de creer en eso, por mucho que puedan decepcionarte. Tiendo mis manos, y toco las tuyas.

Un beso.

Mertxe dijo...

Esa experiencia, esa prueba, la hemos pasado todos. Incluso todos, aunque con frecuencia no queramos admitirlo, o no sepamos, hemos dejado a alguien en una esquina. La vida nos da y nos quita, en la vida todo puede suceder, pero tienes razón cuando dices que merece la pena creer, creernos; es que si no... estaríamos muertos en vida.

santiago tena dijo...

me parece precioso cómo describes la amistad, el amor del amigo, eso de abrazar el dolor y beber las lágrimas y callar, me parece precioso amar así, saber amar así, solo acompañando, nada más

Lunska Nicori dijo...

Reflexiones del día a día...
Me gusta. Conozco gente que no reflexiona en la vida...y así les va... Prefiero sufrir y estar, incluso no estar a la altura, pero siempre, siempre reflexionar y encaminarme por buenos senderos, estos suelen llevarte a, y traerte siempre lo mejor.
Un abrazo y besoss

El Santi dijo...

Mi hija estaba esperando el ómnibus en una parada.
Se le acercó un marginal astroso a pedirle una ayuda.
Mi hija lo miró y le preguntó que deseaba, sonriéndole.
El le dijo que ya no deseaba nada, que con la sonrisa le alcanzaba.
Que gracias por esa sonrisa.
Que todos lo miraban con miedo y desconfianza.
Que gracias otra vez.

Juro que esta historia es real y que tu texto me la trajo a la memoria.
Y es cierto, es muy difícil estar a la altura de las circunstancias.

Marta María López dijo...

Preciosa entrada. Esa fe en el ser humano, esa capacidad de creer, te hacen muy grande. Siempre he pensado que en los momentos malos aflora lo que somos y lo que son los demás. No es cuestión de estar a la altura, es cuestión de estar, de que alguien sepa que te importa tanto, que si levantara el teléfono tendría tu apoyo, aunque esa persona nunca llegue a levantar el teléfono. Estar y saber que se está.
Un abrazo enorme. Cuida ese corazón tuyo y mímalo mucho, que es de oro.

Edu dijo...

Lo importante es mantener la etica y la dignidad, las penurias pasan, ayudado por lo primero.
Un Beso

yonky dijo...

Suelo creer que por debajo de la superficialidad de la epidermis del ser humano tiene que haber etrañas,de lo contrario queda solo en eso,en cascara.

cariños desde esta otra orilla

JAUD dijo...

Yo tampoco quiero dejar de creer. Aunque a veces piense que el intento no valió la pena. Además las cosas trascendentales terminan imponiéndose, y todo ello tiene que ver con el amor, la humildad, el perdón. hermosa entrada. Besos grandes

carmen jiménez dijo...

Y es en esa fe, en esa creencia donde uno encuentra unas manos tendidas. Quizá nuevas, quizá tan de improviso como la propia pena. Pero están ahí, y tú puedes verlas y decir que mereció la pena creer.
Machado tenía mucha razón. A veces duele más saber que uno no estuvo a la altura que sentir que no lo estuvieron contigo.
Un abrazo de esos que espero te hagan más hermoso el día.

Luisa Arellano dijo...

Claro que merece la pena, creer. Es verdad que siempre habrá alguien que no esté a la altura que debiera, pero también es cierto que habrá quién nos tienda su mano y que estará, aunque sea nada más y nada menos,con una sonrisa (como esa anecdota preciosa que ha contado El Santi)

Tu texto reflexión es precioso y lleno de esa sensibilidad tuya que tanto me gusta y que aún en la lejanía siento.

Un abrazo enorme y muchísimos besos.

Codorníu dijo...

Querida amiga, lo que más me gusta de este ser humano que la evolución ha ido construyendo en mí y a mi alrededor es la posibilidad que tiene de sorprenderme cuando todo parece un tedioso "dos por dos cuatro".

Es verdad que duelen más las sorpresas a la baja, tanto si son en el debe como en el haber; pero cuando uno obtiene un seis al contar los dedos de la mano amiga, o los propios, da por buena esta indeterminación tan imperfectamente encantadora que nos caracteriza.

Yo creo en eso. Porque eso es el ser humano.

Un beso.

(Sigo encantado de poder leerte, amiga, compañera...)

FLACA dijo...

No sé qué decirte. Siempre supe cuánto vale la amistad, fundamentalmente en los momentos difíciles.Creo en ella, absolutamente.

siempreconhistorias dijo...

Lo que ofreces, ese abrazo que abres, las palabras que brindas, no caen en saco roto aunque pueda parecerlo. Y merece la pena creer, desde luego.
En la esquina nos veremos.
Un abrazo grandote Marisa. Cuídate mucho, por favor.

ALE. dijo...

Marisa,será asi.La vida tiene sus tiempos,sus razones, esos por qué que tarda en darnos pero creo que no se queda con nada.
Creelo sin dudas y ya será realidad.
Siempre que he llegado aqui, me he conmovido.

Te brimdo con sinceridad mi abrazo para cuando lo quieras.

Jesús Aparicio González dijo...

Creer en la amistad es un bien precioso, de los mejores de esta vida.
Aunque, como seres humanos, muchas veces fallemos o nos fallen, debemos seguir confiando.

Un beso muy fuerte

Jesús

Jesús Arroyo dijo...

Me miras a los ojos y tus labios, cerrados, hacen un pequeño arco ascendente...
No hace falta que me digas.

Besos, guapi.

Noray dijo...

Precisamente eso, como magistralmente lo explicas en tu reflexión, es lo que nos hace humanos. Saber estar, sin esperar nada a cambio, es lo necesario.



Te dejo un fuerte abrazo.

Fernando dijo...

Un amigo está ahí. Siempre. Se haga notar o no. En eso se distingue de quien no lo es.
Eso es amor: estar ahí siempre.
Abrazos.

Luis dijo...

En momentos críticos, duros y de soledad, es cuando uno crece de verdad buscando la salida a aquello que le mantiene preocupado. Si en uno de esos momentos, además encuentras el apoyo de alguien que se acerca y te escucha, entonces deja de ser un momento triste o duro y pasa a convertirse en un gran momento.
Un abrazo.

Arruillo dijo...

Ahí tienes a este puñado de amigos que te estamos dando animos, por si te sirve de algo. A mí si me servirìa.
Con todo es cierto que en los malos momentos es cuando se nota de verdad a quién tenemos cerca, y sería desastroso que llegado el caso nos viésemos solos. No creo que sea tu caso, ni mucho menos, otra cosa es que a quien nos gustaría tener cerca no lo esté, esa puede ser nuestra frustración, pero el amigo siempre estará para ayudarnos con su aliento y eso si que no tiene precio.
Ánimo Marisa
Un beso

adaev dijo...

juzgar es difícil pero juzgarse a uno mismo la mayoría de las veces es injusto,muchas veces no sabemos ni nosotros mismos lo que queremos,cuanto más para que nos lo adivinen o adivinarlo nosotros.Lo mejor y más difícil es tener la valentía y la humildad de reclamarlo.La soledad es buena para escribir un poema,una vez escrito es mejos una caña y un paseo con un amig@.Un enorme abrazo.

Marisa Peña dijo...

Fue mi abuela la que me dijo esa frase...En su momento no la supe apreciar en toda su dimensión, pero ahora sí, ahora la comprendo. Uno va sabiendo quiénes son y dónde están.Es cuestión de no pedir demasiado, pero tampoco de conformarse con cualquier cosa.
Gracias por todo, No estáis todos los que sois, pero desde luego sí sois todos los que estáis...de eso no tengo la menor duda.
un enorme abrazo

Elchiado dijo...

Cómo otras veces, me guardo tus palabras para leerlas despacio y en silencio: sobran las mías. Un abrazo

July dijo...

"La amistad es como la fosforescencia, brilla más cuando todo esta oscuro"

R.Tagore

impersonem dijo...

Marisa, ser como eres es un ejemplo a seguir... hay manos tendidas que tarde o temprano se encuentran en el empeño de que las cosas sean tal cual dices y deseas... esta vida es un éxodo a través de elecciones y lecciones... mejor afrontarlo siendo un@ mism@ desde nuestras
convicciones... a pesar de los pesares creo que hay que ser y permanecer tal cual sentimos y lo demás vendrá por añadidura...

Besos y muchas gracias por todo.

irene dijo...

Es mejor seguir creyéndolo, y es cierto, mucho peor sería no conseguir estar a la altura.
Un abrazo, Marisa.

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