
¡Es tan fácil marchar sin despedirse...!
Cerrar la puerta, tragar la saliva espesa que nos atenaza la garganta, sostener las lágrimas detrás de los párpados sintiendo el quemazón, y evitando el alivio de dejarlas brotar.Abandonar el peso de las dudas, los miedos, las derrotas, los abismos.No preguntarse más por qué, ni por qué no; ni cuándo llegará la voz amiga a curar las heridas y las llagas, que nos dejan aquellos que, sin saber a cuenta de qué, tanto nos desprecian.
Es sencillo borrar lo que uno ha sido, una tecla, y dejamos de existir en la red: no queda rastro de aquello que creamos. Se parece a morir, cerrar los ojos, buscar la luz, ganarla, reconocerla al fin en la tiniebla. Pero una voz profunda me llama hasta su orilla, se empeña en convencerme y apela a mi cobarde egolatría.Y no quiero perder lo que he ganado, la brisa suave de una palabra amiga, la sonrisa de estar entre la gente humilde que sabe que vivir es todo un reto, una tarea difícil, día a día venciendo a la tristeza, a la desidia, a la soledad inevitable.
Así que sigo aquí, contemplando la tecla que lo suprime todo, y llenando hojas blancas con mis torpes palabras, aun a riesgo de que otros escupan en mi puerta y emborronen mis paredes encaladas con frases hechas y odio masticado. Pero así es la vida con todas sus penurias y sus logros, sus risas y sus llantos ... Y la luz,la paz, la anhelada blancura de la nada, todavía pueden esperar.
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Este texto nació con motivo de un momento de debilidad que casi da al traste con todo mi trabajo y todo lo que había ido construyendo en este año. Después el miedo me salvó de la nada.El miedo y el deseo de autoafirmación y supervivencia, que son los instintos básicos que nos atan a la vida por muy dolorosa que a veces sea.
La persona o personas que me hicieron caer no son importantes, ni me interesan más que como meros agentes de mis propias debilidades. Todo lo que me rodea me afecta, yo soy así. Disfruto y sufro por igual. Este rincón en la red es como yo soy: inestable, pero auténtico y necesitado de voces y belleza. Hemos creado una red de afectos y palabras y nadie, por mucho que se empeñe, lo romperá. El texto era una metáfora nacida de una experiencia real. No me despido, sólo os hago partícipes de cómo me siento algunas veces y como he estado a punto de hacerlo. Os aprecio, y os considero necesarios para el sentido pleno de mi palabra.Mil gracias y mil besos