jueves, 31 de marzo de 2011

Como el viento que acaricia los sauces...

 
Perdonadme por todas mis torpezas,
por todas mis palabras malogradas,
por estos tristes versos,
por la luz que no fue
y por mi absurdo empeño en que lo fuera.




(Soy un sauce mecido por el viento... )







Perdonadme por desvelar el sueño,
por no callar mi pena,
por llamar a la puerta equivocada,
por esperar en vano
lo que no pudo ser.

(Soy un sauce mecido por el viento...)









Perdonadme por todos mis despistes,
mi tristeza, mi rabia, mi impaciencia,
mis ventanas abiertas, mis silencios,
Por mi cama deshecha.
mi miedo imprevisible,
mi frágil entereza malherida.

(Soy un sauce mecido por el viento...)








Perdonadme, por abrir en canal
mis vísceras más hondas
y ofrecerlas al mundo sin pudor.
Perdonadme por todo cuanto callo
y lo que no debí deciros nunca.
Ahora espero el perdón,
como el viento lejano
que acaricia los sauces...

12 comentarios:

Manuela Fernández Santamaría dijo...

Perdona tú la osadía de leerte sin la seguridad de estar a la altura de tu exquisita y bella sensibildad. Tan hermosa como las finas ramas del sauce mecidas por el viento.

Eduardo González Ascanio dijo...

Muy bien, te perdono. Te perdono si sigues escribiendo poemas tan conmovedores y sencillos.
Un saludo.

Leonel Licea dijo...

Creo que con este poema hecho de una musicalidad y un ritmo increíbles, hay poco que perdonarte, o mejor dicho, no tengo nada que perdonarte, al contrario, tengo mucho que agradecerte, por permitirnos leerte.
Un abrazo fuerte.

MarianGardi dijo...

Marisa ¿esta la has hecho para mi?
Me identifico con ella, es la voz de mi conciencia. Ella calla lo suficiente.
<Besos cielo

Codorníu dijo...

Vale, perdonada. Pero tú no dejes de subir estos trocitos de corazón, que tanto nos redimen.

Un beso.

Arruillo dijo...

¿Qué sería de los poetas si no pudieran lanzar al viento sus entrañas?
Poco que perdonar y mucho que agradecer por hacernos ver la belleza de la poesía.
Un abrazo

El Éxodo dijo...

Nadie debería sentirse impulsado -aunque casi siempre ocurre-, por decir, por mostrar lo que piensa lo que siente. No hay pecado en la palabra sincera y sentida. Nunca. Que pidan perdón, si acaso -tampoco estoy seguro- los silentes, los que se muerden la lengua, los que, debiendo hablar, callaron.

Besos.

Curiyú dijo...

Ni siquiera el dios más aterrador te negará perdón, si lo pides de esta forma.

sergio astorga dijo...

Los sauces de abril podrán.

Abrazos que no pesen.
Sergio Astorga

Marisa Peña dijo...

Gracias a todos, como siempre...gratitud, comprensión, perdón, palabras denostadas, pero tan necesarias!Un abrazo enorme a todos.

Juan Calle dijo...

Me gusta, Marisa, me gusta mucho. Besos...

impersonem dijo...

¿Qué hay que perdonar en un alma tan transparente? Nada. La generosidad y la transparencia no deben ser perdonadas, DEBEN SER ADMIRADAS, ELOGIADAS E IMITADAS.

Un abrazo muy grande.

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