lunes, 30 de noviembre de 2009





Me llevaré los restos
de mi última batalla
donde ya no incomoden,
donde nadie los vea...

No habrá más despedidas,
y no habrá más encuentros,
y cerraré mi puerta
con cerrojos de olvido.

Después, entre mis dedos,
sostendré el llanto amargo
de mi melancolía.

El tributo a pagar por mi derrota
será una pena honda, inabarcable.

Y dormiré a la orilla
de todos mis recuerdos,
bajo un cielo de invierno, claro y frío,
herida por la luz que no he ganado.

26 comentarios:

Fernando dijo...

perder nod eja des er más que una manera de vivir...aprender a hacerlo...esa es la labor que tenmos encomendada para poder seguir..besos.

Fernando dijo...

La luz ni se gana ni se pierde, la luz siempre estará encendida para todos a pesar de nuestros fallos y nuestras desgracias. Lo de los cerrojos de olvido me parece bien cuando lo que se quiere olvidar no ha merecido la pena. Un saludo cordial.

Paloma dijo...

Es tan triste como bello. Me emocioné...

Besos.

Adolfo Payés dijo...

ES una poesía maravillosa la que escribes..


Un abrazo
Saludos fraternos..

Mis mejores deseos para esta semana..

Edu dijo...

Esas derrotas que la vida impone, se hacen triunfos, victorias en tu pluma, porque lo que toca, colorea, se transforma en belleza.
Un Abrazo

Marian Raméntol Serratosa dijo...

Un final absolutamente redondo para un poema casi testamentario...

Un abrazo
Marian

Jesús Arroyo dijo...

Hola Marisa:
Tras este poema, que me gusta a rabiar, deja los dedos abiertos, las palmas hacia arriba. Míralas, verás escaparse entre ellos lo que ahora se queda.
Besos.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Me quedo con tu final Marisa. Me encanta.

FLACA dijo...

¡¡¡Qué tristeza!!!

siempreconhistorias dijo...

Todas las luces serán tuyas, querida Marisa, mirando como lo haces desde esa orilla.
Quiérete mucho.
un beso.

Arruillo dijo...

Muy emocionante la lectura de tu poema, aunque yo dejaría al margen los cerrojos; siempre queda un lugar para al esperanza sea del color que sea, como mucho pondría un pestillito,por aquello de la necesaria fase reflexiva.
Un beso

Fernando dijo...

Tremenda sobredosis de tristeza, Marisa.
Ideal para regodearse bien cuando la marea de la melancolía se hace fuerte.
Pero, muy bello.
Un abrazo.

adaev dijo...

CHAPEAU....QUE HERMOSO

Bea dijo...

Querida Marisa, entristecí mucho con tus maravillosas COPLAS...y ahora ésto.
Estoy absolutamente desbordada de amargura.
Confío en la luz que nunca se apaga y nos sigue a donde vayamos.
Si necesitás poner cerrojos, ponelos.
Para mí es una forma de seguir viviendo y poniéndole fin a lo que nos hiere.
Seguí dejando deslizar tu pluma, aunque aparezcan colores grises y negros.
Ellos también forman parte de la vida.
Amargo, pero bellísimo (como siempre).
Hoy te mando un arcoiris en forma de beso.

Noray dijo...

A pesar de esa tristeza, es profundamente bello este poema.

La última estrofa es sublime.

Un beso

Maria Varu dijo...

constantemente libramos batallas,
constantemente nos despedimos
de instantes, de sentires
de desencuentros...

pero la luz no será una herida
sino la que nos alumbre
para seguir caminando
el camino que nos queda por andar

un abrazo grande marisa

Rosario dijo...

Muy bonito Marisa, me ha gustado mucho.
¡Ay, esa maláncolía, qué poesía!

Un abrazo fuerte Rosario

Tracy Lord dijo...

Nos sueles zarandear con tus poemas, Marisa; y no nos dejas ninguna tregua hasta el final; y con éste de hoy aún más, pero me ha gustado mucho. Esos cerrojos de olvido se complementan de maravilla con la orilla de todos tus recuerdos...
Un besazo!

JAUD NABIR dijo...

Se puede decidir a no vivir mas un nuevo amor, un nueva sonrisa, cuando la pena lo abarca todo. Pero siempre el tiempo hace su trabajo, porque a fin de cuentas, las tristezas tampoco son para siempre. Besos querida Marisa

Loli Martinez dijo...

Me ha encantado esa fuerza interior que nos muestran tus palabras.Genial.
Un besito .

Maria Luisa dijo...

Dulce Marisa-

Lo leo y releo, es triste y a la vez hermoso como todo lo que escribes.

Un besico lleno de cariño.

Terly dijo...

La melancolía, la tristeza, la nostalgia... suelen ser buena materia prima para componer un buen poema y tú has sabido aprovecharlas al máximo en éste con el que has llegado y tocado nuestros corazones.
Un beso, Marisa.

marisa dijo...

De nuevo os doy las gracias , por vuestras visitas, vuestro afecto y vuestra generosidad. Sin vosotros habría perdido las ganas de escribir y emborronar cartillas, "como quien espera al alba", que diría el poeta. Gracias de verdad, que no por repetidas dejan de ser siempre sinceras.
Abrazos para todos

marisa dijo...

"Cuartillas", no cartillas.Ay los teclados...:)

María Socorro Luis dijo...

Tu poética tiende a ser triste y melancólica, pero qué hermosa...

Muchos muchos besos. Soco

media luna dijo...

"No dejes que el sol, te impida ver las estrellas". Hay millones de ellas iluminándonos, y capaces de derretir cualquier invierno por frío que sea.
Un beso amiga.

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