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domingo, 8 de febrero de 2009



Fue una tarde dorada
-cual manzana de otoño-.
El cielo sostenía su perfección ignota,
en tus ojos brillaba la luz de lo posible
y tus manos guardaban la caricia entregada.


Nada podía romper la magia de ese instante,
la belleza de un tiempo donde todo se ignora,
y las hebras del sol tejían luz en tus labios
entreabiertos al mundo, dispuestos para el beso.


Todo era luz y fuego debajo de las ropas,
todo era viento y lluvia en tus besos de otoño,
y mariposas blancas habitando tus manos,
y temblor de inocencia, y huecos encontrados.


Fue una tarde dorada que quedó en el recuerdo...
una tarde cualquiera, una tarde soñada.
Una tarde de luz, de cielo, de ojos claros,
de besos, de caricias, de silencios gastados.

lunes, 2 de febrero de 2009


Imagen :N. Tomas

"Y te enterraré, tristeza,(...) bajo la primavera de un manzano." Pablo Neruda



Te enterraré tristeza,
en el hueco más profundo de la tierra,
con las raíces de la incertidumbre,
donde habitan los huesos de las dudas.

Te quedarás allí
con tu dolor de invierno,
con tu hambre voraz y tu sed ciega,
con tus oscuridades y tus miedos,
con tu infinita red
tejida de amarguras,
de angustias y crepúsculos robados,
con tus noches insomnes
y tus amaneceres imposibles.


Te enterraré tristeza,
bajo todos mis miedos.
Te cubrirá la arena de mi melancolía,
grano a grano pesada,
traída desde lejos,
desde las playas de todos mis naufragios
desde las tumbas de todos mis fracasos.

Y mientras pienso cómo conjurarte,
cómo apartarte, como guarecerme
de tu terrible influjo,
cómo enterrarte hondo...
siento tu aliento frío,
y tu caricia gris,
buscando las rendijas de mi alma.

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