
No deja de llover...
No deja de llover sobre el andén vacío, abandonado,
surcado por trenes que apagan sus luces,
y viajeros sin rostro y sin memoria.
Intentan hablarme,
pero no puedo entender lo que dicen.
Y no deja de llover...
No deja de llover sobre los tobillos desnudos de las muchachas,
ni sobre las aceras manchadas de carmín,
ni sobre los olvidos...
--------------Este es uno de mis poemas antiguos, de esos que estoy recuperando del olvido. Lo escribí hace unos años, en 1996, de ahí el tono diferente a mis poemas actuales, a los que considero más intimistas.
Nota: Martínez Mesanza tiene un poema con el mismo título, pero que conste que, hasta hoy, nunca lo había leído.