
En el cuarto de luces y sombras
donde habita la niña que fui,
duerme mi corazón...
¡No lo despiertes!
Ya no quedan siquiera vestigios
de los sueños que un día soñé.
Hoy son ceniza...
Hoy son ceniza...
Y cubiertos de polvo y nostalgias,
los recuerdos son flores de invierno
que se mueren , entre los recodos,
hambrientas de luz.