Mostrando entradas con la etiqueta lluvia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta lluvia. Mostrar todas las entradas

domingo, 15 de abril de 2012



 
Llegaron tus palabras,
como llega la última tormenta,
como llega el anuncio del desastre...
¡Me he quedado tan blanca
contemplando los restos del derrumbe!
¡Tan frágil, sin coraza, transparente!
Se han callado las horas,
desnudas y cobardes.
Se ha callado la lluvia,
con su sabor de mañana plomiza,
de tierra fértil, de orgullo quebrado.
Yo he callado también.
¿qué decir ante tanto desconcierto?
¿qué decir ante tanto desconsuelo?
¿qué decir ante tanto desaliento?
Mis palabras son hilos sin ovillo,
quebradas, agotadas,
dispersas por el suelo,
incrédulas, vencidas,
cansadas de no ser...

martes, 25 de enero de 2011

"Me sobra corazón"...

"Me sobra corazón"
M.Hernández.


Mi corazón habita
en una tierra cruel,
dominio inhóspito
donde venció el olvido.

(El corazón, tu corazón, el mío...)

No hay corazón coraza
que resista el envite
de una espada forjada
en la desesperanza.

No hay corazón mortal
que soporte la pena,
la soledad del mundo,
la universal congoja,
el llanto de la lluvia,
el grito del desierto calcinado.

Mi corazón no tiene un asidero,
ni una tabla de náufrago,
ni un faro que lo guíe.
Definitivamente...
"me sobra corazón".
------------

lunes, 3 de enero de 2011

Ya no


"Ya no será
ya no(...)"
 Idea Vilariño

Ya no quedan vestigios
de los últimos besos,
se apagaron las luces
que llevan a tu puerta,
no hay carteles que indiquen el nombre de tu calle,
ni lluvia que nos moje bajo los soportales.

Ya no subiré nunca aquella vieja cuesta,
ni marcaré tu número, ni escribiré tu nombre,
no perderé autobuses, ni calmaré tu llanto,
ni abrazaré tu sombra
en mil noches insomnes.

Pero , a veces, la brisa
me traerá tu recuerdo
y llevará mi voz hasta donde te halles,
y sentirás un roce de caricias antiguas,
y el sabor en los labios de mi boca olvidada.


Y entonces, sólo entonces, recordaremos todo:
los nombres,
los teléfonos,
la lluvia,
los abrazos...

Y entonces, sólo entonces,
podremos olvidarnos.

Ropa tendida al viento, ed .BUBOK

domingo, 4 de octubre de 2009



Otra vez el silencio,
los cuerpos paralelos,
los abrazos no dados,
y los profundos huecos.

Estatuas en la noche,
sal, viento, voz amarga.
Tiempo de soledad,
corazones de escarcha.

Luego llegó la luz
y se llevó la furia...
Sólo quedan mis manos,
empapadas de lluvia.

viernes, 18 de septiembre de 2009



No deja de llover...
No deja de llover sobre el andén vacío, abandonado,
surcado por trenes que apagan sus luces,
y viajeros sin rostro y sin memoria.


Intentan hablarme,
pero no puedo entender lo que dicen.


Y no deja de llover...
No deja de llover sobre los tobillos desnudos de las muchachas,
ni sobre las aceras manchadas de carmín,
ni sobre los olvidos...
--------------

Este es uno de mis poemas antiguos, de esos que estoy recuperando del olvido. Lo escribí hace unos años, en 1996, de ahí el tono diferente a mis poemas actuales, a los que considero más intimistas.
Nota: Martínez Mesanza tiene un poema con el mismo título, pero que conste que, hasta hoy, nunca lo había leído.

domingo, 8 de febrero de 2009



Fue una tarde dorada
-cual manzana de otoño-.
El cielo sostenía su perfección ignota,
en tus ojos brillaba la luz de lo posible
y tus manos guardaban la caricia entregada.


Nada podía romper la magia de ese instante,
la belleza de un tiempo donde todo se ignora,
y las hebras del sol tejían luz en tus labios
entreabiertos al mundo, dispuestos para el beso.


Todo era luz y fuego debajo de las ropas,
todo era viento y lluvia en tus besos de otoño,
y mariposas blancas habitando tus manos,
y temblor de inocencia, y huecos encontrados.


Fue una tarde dorada que quedó en el recuerdo...
una tarde cualquiera, una tarde soñada.
Una tarde de luz, de cielo, de ojos claros,
de besos, de caricias, de silencios gastados.

jueves, 8 de enero de 2009





A pesar del dolor, la vida sigue
y se empeña en brotar por donde pasa
imponiendo su ritmo a cuanto ocurre.
Y en los campos quemados
vuelve a crecer el trigo,
y los hombres se abrazan
después de la batalla.


A pesar del dolor, la luz irrumpe,
y nada puede haber que se lo impida:
se cuela por los juncos,
por las persianas rotas,
por los huecos abiertos,
y por la cicatrices.


A pesar del dolor, todos seguimos
porque la lluvia pasa y el sol sale,
y decide brillar a su manera
sin preguntar si estamos preparados
para asumir, de golpe, la belleza.

También puedes leer

Related Posts with Thumbnails