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domingo, 6 de septiembre de 2009


"No puedo mirar la pálida fotografía
en que te vas muriendo
siemprenovia amarilla
perfumada de tiempo."


Yo también me siento hoy
como una novia amarilla
(podrida de recuerdos)

"Éramos dos niños mecidos por la brisa,
y tú me dijiste que algún día...
algún día...algún día..."

Pero sólo éramos dos niños
mecidos por la brisa,
y por la inocencia,
y por el amor más puro e infinito.

Te di toda la belleza de mi adolescencia arañada,
sepultada de silencios,
y tú me recogiste...

Y ahora soy una novia amarilla,
y no puedo volver al pasado
(cuando era blanca, fértil, infinita).

Y tu perfil se borra de mis sueños,
y tengo miedo...
Solitaria novia amarilla podrida de recuerdos.

No puedo conjugar el tiempo exacto de los verbos:
¿te amo, te amé, te amaba?
Y todo se diluye...

Sobre el barro,
los últimos pétalos de una flor amarilla,
de una novia amarilla y ténue
5 de abril, 1988
Si queréis escuchar el poema pulsad aquí

jueves, 20 de agosto de 2009




Porque una vez tuvimos quince años,
y los portales fueron el refugio,
y corrimos descalzos por el parque,
y tejimos silencios y torpezas,
y dejamos atrás la ciega infancia
con el beso que inicia una tormenta...


Se perdió para siempre la inocencia,
y el fértil Paraíso
de la niñez perdida,
dejó caer sus manzanas
a nuestros pies desnudos.

Y luego flores muertas
rodando por mi vientre,
en una noche eterna
de estrellas lapidadas...

Y un día, no quedaron
palabras suficientes:
sólo inercia, desidia
y el miedo de perderse.
Y al fin, sólo disparos,
y dos farolas rotas
sangrando, lentamente, nuestros nombres.

Este poema es una versión , no especialmente diferente, de un poema que escribí el 3 de noviembre de 1989. Tenía toda la juventud corriendo por mis venas y mucho que aprender, pero me ha sorprendido, al volver a leerlo , su similitud con lo que había empezado a crear hace sólo unos días. Así que dejé que se fusionaran ambos poemas . Las dos primeras estrofas desde el hoy tienden la mano a las dos últimas, llegadas del ayer, para quedarse...Un abrazo. Me escapo otra semana a respirar mar y verde. Es mi última escapada de este verano que ya toca a su fin.

domingo, 8 de febrero de 2009



Fue una tarde dorada
-cual manzana de otoño-.
El cielo sostenía su perfección ignota,
en tus ojos brillaba la luz de lo posible
y tus manos guardaban la caricia entregada.


Nada podía romper la magia de ese instante,
la belleza de un tiempo donde todo se ignora,
y las hebras del sol tejían luz en tus labios
entreabiertos al mundo, dispuestos para el beso.


Todo era luz y fuego debajo de las ropas,
todo era viento y lluvia en tus besos de otoño,
y mariposas blancas habitando tus manos,
y temblor de inocencia, y huecos encontrados.


Fue una tarde dorada que quedó en el recuerdo...
una tarde cualquiera, una tarde soñada.
Una tarde de luz, de cielo, de ojos claros,
de besos, de caricias, de silencios gastados.

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