Yo fui sombra del mar, luz de poniente,
carnaza de las aves de rapiña,
corazón exiliado de su cuerpo.
Humo de madrugada, oscuro vientre.
Y me dejé llevar por la corriente,
las olas me arrastraron a tus playas...
Ahora duermo en la eterna madrugada,
el sueño, blanco y largo, de la muerte.
